El Bienio Progresista
Todo empezó con un pronunciamiento militar liderado por O'Donnell y Dulce contra el gobierno. Los rebeldes publicaron el Manifiesto de Manzanares, que prometía defender el trono de Isabel II pero sin las influencias que la rodeaban, además de pedir libertad de prensa y rebaja de impuestos.
El triunfo de esta revolución llevó a Espartero al poder junto con O'Donnell. Durante estos dos años se restauraron muchas leyes progresistas de los años 1830 y se rehabilitó la Milicia Nacional como protectora de las libertades.
Las reformas más importantes fueron la Ley de Desamortización de Madoz (que vendía bienes de la Iglesia y ayuntamientos) y la Ley General de Ferrocarriles, que impulsó las infraestructuras del país. También se creó el actual Banco de España para facilitar las inversiones extranjeras.
¡Dato curioso! Se redactó una nueva Constitución que nunca llegó a publicarse, por eso se conoce como la Constitución "non nata" (no nacida).
Sin embargo, el período acabó con conflictos sociales: huelgas obreras (como la gran huelga de Barcelona en 1855) y protestas por la falta de alimentos. Estos problemas provocaron crisis de gobierno y el final del Bienio.



