La pérdida del imperio americano (1810-1824)
Mientras España se desangraba en conflictos internos, perdía su imperio americano. El proceso de independencia fue protagonizado principalmente por los criollos (descendientes de españoles nacidos en América), hartos del trato discriminatorio, la presión fiscal y el monopolio comercial español.
La primera fase (1810-1815) comenzó cuando América reaccionó a la invasión francesa creando Juntas, pero pronto derivó hacia la independencia. En México, el movimiento fue liderado por los curas Hidalgo y Morelos, que fueron fusilados. Fernando VII envió tropas que sofocaron la mayoría de rebeliones, excepto en Río de la Plata.
La segunda fase (1816-1824) fue decisiva. Simón Bolívar y José de San Martín lideraron el movimiento independentista con gran éxito. El pronunciamiento de Riego impidió que llegaran refuerzos españoles a América, y durante el Trienio Liberal se descuidó completamente el problema colonial.
Entre 1816 y 1824 se consumó la independencia: Argentina (1816), Chile (1818), Gran Colombia (1819), México (1821), Ecuador (1822), y finalmente Perú y Bolivia tras la batalla de Ayacucho (1824). Cuando murió Fernando VII, el imperio se había reducido a Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
Consecuencia clave: España perdió un mercado inmenso y dejó de ser una potencia mundial, mientras América se fragmentó en 15 repúblicas con graves problemas de inestabilidad política.