Los vapores y las colonias industriales
En Cataluña coexistieron dos modelos de organización industrial: los vapores y las colonias industriales. Las fábricas que utilizaban energía del carbón (vapores) se concentraron en los cascos urbanos, mientras que las que optaron por energía hidráulica se establecieron junto a los ríos.
Las colonias industriales eran verdaderos pueblos obreros autosuficientes que incluían la casa del amo, viviendas para trabajadores, enfermería, cooperativa, iglesia, escuela y otros servicios. Este sistema favoreció el control casi absoluto de los obreros por parte de los empresarios.
A diferencia de los vapores, donde los vínculos eran estrictamente laborales, en las colonias se establecieron relaciones paternalistas con poca conflictividad social. Sin embargo, tenían inconvenientes como construcciones más complejas y dependencia del caudal de agua.
En Cataluña había más de 60 colonias industriales, la mayoría dedicadas a la industria textil algodonera. Destacan la de Can Sedó en Esparraguera y la de la Colònia de l'Ametlla de Merola.
Ventajas de las colonias: Agua gratuita, mano de obra más barata y menos reivindicativa que la urbana, y beneficios fiscales para fomentar el poblamiento rural.