Las transformaciones del siglo XIX y la demografía española
España arrancó el siglo XIX como un país atrasado comparado con el resto de Europa, pero experimentó cambios importantes que transformaron su estructura social y económica. La población creció significativamente, aunque la mortalidad infantil siguió siendo muy alta.
Este crecimiento demográfico provocó flujos migratorios internos del campo a la ciudad, lo que transformó los principales núcleos urbanos. La agricultura continuó siendo la actividad económica principal, pero las reformas liberales consolidaron un reparto muy desigual de la tierra.
El proceso de industrialización solo afectó a algunas regiones específicas, creando un desarrollo muy desigual. Entre los cambios sociales más destacados está el crecimiento de la burguesía y la aparición de un numeroso proletariado industrial sometido a duras condiciones laborales.
Dato clave: La población española aumentó un 40% en 70 años, pasando de 10,5 millones en 1787 a 18,1 millones.











