El conflicto dinástico que dividió España
Cuando Fernando VII murió en 1833, España se convirtió en un campo de batalla entre dos bandos irreconciliables. Los carlistas apoyaban a Carlos María Isidro (hermano del rey), mientras los isabelinos defendían a Isabel II (hija del rey).
Pero esto iba mucho más allá de una simple disputa familiar. Era un choque entre cinco mundos diferentes: el absolutismo contra el liberalismo, la tradición rural contra las ciudades modernas, y la vieja España contra la nueva.
El problema venía de lejos. Felipe V había traído de Francia la Ley Sálica, que impedía reinar a las mujeres. Aunque Carlos IV había intentado cambiar esto con la Pragmática Sanción de 1788, nunca se publicó oficialmente. Durante el reinado de Fernando VII, los grupos más tradicionalistas (los futuros carlistas) ya se habían organizado en torno a su hermano Carlos María Isidro, especialmente después de los conflictos con los Malcontents en Cataluña y los Voluntarios Realistas.
¿Sabías que...? Los carlistas tenían como lema "Dios, Patria, Rey y Fueros", que resume perfectamente su programa político tradicionalista.





