La Revolución Gloriosa y el Gobierno Provisional
¿Te imaginas derrocar a una reina en solo unas semanas? Eso es exactamente lo que pasó en 1868 con la Revolución Gloriosa. La crisis económica y el hartazgo con el sistema político de Isabel II llevaron a progresistas, unionistas y demócratas a unirse en el Pacto de Ostende (1866).
La revolución comenzó cuando el almirante Topete se pronunció en Cádiz junto a los generales Prim y Serrano. Las Juntas revolucionarias se extendieron por todo el país pidiendo sufragio universal, más libertades y la eliminación de los impuestos sobre consumo y el servicio militar obligatorio (las quintas).
Tras la victoria en la batalla de Alcolea, Isabel II se exilió a Francia y se formó un Gobierno Provisional presidido por Serrano. Lo más importante que hicieron fue aprobar la Constitución de 1869, que establecía la soberanía nacional, el sufragio universal masculino, amplia declaración de derechos y una monarquía democrática.
¡Dato curioso! Durante esta época se estableció la peseta como moneda oficial de España y se aprobó la Ley de Minas que permitía su venta a empresas privadas.































