La conquista y organización de Hispania
Imagínate que de repente tu país se convierte en parte de un imperio gigantesco. Eso es exactamente lo que les pasó a los pueblos iberos y celtas cuando Roma desembarcó en Ampurias en el 218 a.C.
La romanización no fue solo una conquista militar, sino un proceso completo de adaptación cultural que duró unos 200 años. Los romanos no se conformaron con ganar batallas; querían que los hispanos vivieran, pensaran y se organizaran como ellos.
Una vez conquistada, la Península se llamó Hispania y se dividió en provincias. Primero fueron dos (Citerior y Ulterior), luego tres con Augusto, y finalmente seis provincias: Tarraconensis, Baetica, Lusitania, Carthaginensis, Gallaecia y Balearica. Cada provincia tenía su gobernador y su capital administrativa.
Dato curioso: Las ciudades romanas se construían siempre con el mismo patrón: dos calles principales (el cardo y el decumano) que se cruzaban en el centro, creando una cuadrícula perfecta.






