El conflicto que lo cambió todo: Primera Guerra Carlista
Todo empezó cuando murió Fernando VII en 1833. Su hija Isabel, de solo tres años, se convirtió en reina, pero su tío Carlos no estaba para nada de acuerdo con esto. Los carlistas (partidarios de Carlos) eran absolutistas que querían mantener el poder total del rey, mientras que los isabelinos apostaban por el liberalismo.
La Primera Guerra Carlista se concentró principalmente en el norte de España. Los carlistas dominaron al principio, pero el general Espartero cambió las tornas cuando levantó el sitio de Bilbao. La guerra terminó con el Convenio de Vergara (1839), donde se acordó mantener los fueros vascos y navarros a cambio de la paz.
Durante estos años, España vivió sus primeros pasos hacia el liberalismo. Se creó la división provincial que aún usamos hoy y se promulgó el Estatuto Real, aunque era muy limitado. Los liberales se dividieron en dos grupos: los moderados (más conservadores) y los progresistas (más revolucionarios).
¡Ojo! El levantamiento de los sargentos de la Granja en 1836 obligó a María Cristina a restablecer la Constitución de Cádiz de 1812. ¡Los militares ya empezaban a meterse en política!






































