Los Orígenes de la Revolución Industrial
Todo empezó en el campo, no en las fábricas como podrías pensar. La revolución agraria fue clave: se introdujeron nuevas máquinas como la arada Rotherham y se abandonó el sistema de barbecho. El sistema Norfolk combinaba cereales con forraje, haciendo la tierra más fértil y productiva.
Pero aquí viene lo importante: se privatizaron las tierras. Los ricos compraron las tierras y los campesinos pobres se quedaron sin trabajo, así que emigraron a las ciudades. Este éxodo rural proporcionó la mano de obra que necesitaban las fábricas.
La revolución demográfica triplicó la población gracias a que había más comida y menos hambruna. Aumentó la natalidad y disminuyó la mortalidad infantil. Además, el liberalismo económico de Adam Smith defendía la libertad individual y empresarial.
¡Dato curioso! La llanzadora volante de 1733 y la Spinning Jenny revolucionaron la industria textil, pero fue la máquina de vapor de James Watt en 1769 el verdadero símbolo de la revolución.





































