La Asamblea Nacional Constituyente y la Monarquía Constitucional
El verano de 1789 fue explosivo. Cuando los privilegiados amenazaron con usar el ejército, el pueblo de París respondió asaltando la Bastilla el 14 de julio. Esta fortaleza simbolizaba la opresión real y su caída desató revueltas por toda Francia.
Los campesinos protagonizaron el Gran Miedo, asaltando castillos e incendiando archivos señoriales. La Asamblea Nacional tuvo que actuar rápidamente y tomó medidas revolucionarias que cambiaron la historia.
Las decisiones más importantes fueron: la abolición de todos los privilegios feudales (4 de agosto), la aprobación de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano (28 de agosto), y la elaboración de una Constitución en 1791 que establecía la separación de poderes y el sufragio censitario.
Durante la Monarquía Constitucional (1791-1792), se implantó el liberalismo económico con leyes que garantizaban la propiedad privada y la igualdad fiscal. Se produjo una desamortización de las tierras de la Iglesia, pero solo los ricos podían participar en política.
El final llegó cuando Luis XVI intentó huir a Austria en junio de 1791 para ponerse al frente de las tropas invasoras. Fue capturado en Varennes y devuelto a París, sellando así el destino de la monarquía.
Recuerda: El sufragio censitario significaba que solo votaban los hombres con cierto nivel económico, excluyendo al pueblo llano.