La Restauración Borbónica y la Constitución de 1876
Imagínate España después de años de revoluciones y guerras: en 1875, Antonio Cánovas del Castillo consigue restaurar la monarquía con Alfonso XII y crear un sistema estable. Su objetivo era claro: acabar con los pronunciamientos militares y las revueltas populares que habían marcado el siglo XIX.
La Constitución de 1876 fue la clave del sistema. Era moderada y flexible, lo que permitía que tanto conservadores como liberales pudieran gobernar sin cambiar las reglas del juego. Establecía una soberanía compartida entre el Rey (que tenía mucho poder) y las Cortes bicamerales.
El Rey mantenía el poder ejecutivo a través del gobierno, podía vetar leyes y tenía iniciativa legislativa. Mientras tanto, el catolicismo siguió siendo la religión oficial, aunque se toleraban otras confesiones. El sistema era centralista y suprimió los fueros vascos.
💡 Dato clave: La Constitución era "abierta" porque se podía interpretar de diferentes formas según el partido que gobernara, sin necesidad de reformarla constantemente.


































