Los inicios: Guerra Carlista y primeras reformas
Todo empezó con una guerra civil brutal que enfrentó a dos Españas completamente diferentes. Los carlistas defendían el absolutismo y las tradiciones, mientras que los isabelinos apostaban por el liberalismo y la modernización.
La Primera Guerra Carlista no fue solo una disputa por el trono entre Isabel II y Carlos. Fue una lucha ideológica total: el País Vasco, Navarra y parte de Cataluña apoyaron a Carlos, mientras que las grandes ciudades y el ejército regular respaldaron a Isabel II. El conflicto terminó con el famoso Abrazo de Vergara en 1839, donde los vencedores respetaron a los vencidos.
Durante estos años, María Cristina tuvo que gobernar como regente de su hija pequeña. Aunque ella no era liberal, se vio obligada a nombrar gobiernos liberales para ganar la guerra. Aquí nacieron las dos grandes corrientes del liberalismo español: los moderados (cambios graduales) y los progresistas (reformas más radicales).
El momento clave llegó con Mendizábal en 1835, quien inició la desamortización - la venta de tierras de la Iglesia para financiar la guerra. Esta medida cambiaría para siempre la estructura de la propiedad en España.
¡Ojo con esto! La Constitución de 1837 fue un compromiso entre moderados y progresistas, pero mantuvo poderes importantes para el rey.




