La llegada de los Borbones y el reinado de Felipe V
El siglo XVIII trajo consigo profundas reformas en España tras la llegada de Felipe V al trono. Este monarca, de débil personalidad, estuvo influenciado por sus esposas (especialmente Isabel de Farnesio) y por consejeros designados por su abuelo Luis XVI de Francia. A pesar de sus limitaciones personales, implantó un sistema absolutista basado en dos principios fundamentales: centralización y uniformidad.
Los Decretos de Nueva Planta constituyeron la herramienta principal para abolir los fueros de la Corona de Aragón. Se aplicaron progresivamente: primero a Aragón y Valencia (1707), luego a Mallorca (1715) y finalmente a Cataluña (1716). Estos territorios perdieron sus fueros tradicionales, adoptando la legislación, impuestos e instituciones castellanas, e incluso se les obligó a utilizar el castellano en asuntos políticos. Solo las Provincias Vascas y Navarra mantuvieron sus privilegios como recompensa por su apoyo durante la Guerra de Sucesión.
La reforma administrativa siguió el modelo francés, creando Secretarías de Estado dirigidas por ministros nombrados por el rey. Territorialmente, desaparecieron los virreinatos, dividiendo España en provincias bajo Capitanes Generales y creando la figura del Intendente, funcionario encargado de los impuestos y el control económico. También se reformó profundamente el ejército, sustituyendo los históricos Tercios por Regimientos y estableciendo un sistema de reclutamiento triple: voluntarios, levas y quintas.
💡 ¿Sabías que...? El sistema de "quintas" para el reclutamiento militar recibió este nombre porque originalmente se reclutaba a una quinta parte de los varones de cada pueblo para servir en el ejército.





