Prehistoria de la Península Ibérica
El proceso de hominización cambió para siempre a nuestros antepasados. Imagínate: aprender a caminar erguidos y desarrollar un cerebro más grande fueron los cambios clave que nos separaron de los simios.
Los primeros habitantes de la península llegaron de África hace 800.000 años. Los yacimientos de Atapuerca en Burgos nos han dado las pistas más importantes: allí encontramos al Homo Antecessor y al Homo Heidelbergensis, que vivían en cuevas y fabricaban herramientas muy básicas con piedras.
Durante el Paleolítico Medio, los neandertales dominaron el fuego y empezaron a enterrar a sus muertos. Sus herramientas mejoraron bastante: hacían cuchillos y raederas con lascas de piedra más elaboradas.
El Paleolítico Superior marcó un antes y un después. El Homo sapiens creó herramientas más pequeñas y variadas, usando hueso y marfil. Pero lo más impresionante fue el arte rupestre de Altamira: esas pinturas de animales que seguro has visto en fotos son auténticas obras maestras de hace 35.000 años.
Dato curioso: Las famosas pinturas de Altamira fueron descubiertas por una niña de 9 años en 1879.
Todo cambió en el Neolítico cuando nuestros antepasados dejaron de ser nómadas. Aprendieron a cultivar plantas y domesticar animales, inventaron la cerámica y se establecieron en poblados permanentes. El arte también evolucionó: ahora pintaban escenas con humanos y animales muy esquematizados.



