Los inicios del liberalismo: contexto y las Juntas
Imagínate España en 1808: Fernando VII ha sido secuestrado por Napoleón y los franceses ocupan casi todo el territorio. En este caos, surge algo increíble: el pueblo español no solo se levanta en armas, sino que también inicia una revolución política que cambiaría las reglas del juego para siempre.
Cuando los españoles se alzaron contra los invasores franceses, no solo formaron guerrillas para luchar. También crearon las Juntas Locales y Provinciales, organismos que llenaron el vacío de poder dejado por las abdicaciones de Bayona. Estas juntas rechazaron la autoridad de José I Bonaparte y se organizaron para resistir.
La Junta Central asumió el control supremo con tres misiones claras: gobernar sin rey, dirigir la resistencia militar y convocar unas Cortes extraordinarias en Cádiz. Esta última decisión fue revolucionaria, ya que tradicionalmente solo los monarcas podían convocar Cortes.
Dato clave: La decisión de convocar Cortes sin autorización real rompió con siglos de tradición y marcó el inicio de la soberanía nacional en España.
En enero de 1810, la Junta Central se disolvió y transfirió sus poderes a una Regencia de cinco miembros, preparando el terreno para lo que vendría después.



