La Prehistoria en la Península Ibérica
La prehistoria española es mucho más emocionante de lo que piensas, porque abarca desde hace 2,5 millones de años hasta que llegaron los romanos. Se divide en tres etapas súper diferentes que cambiaron completamente la forma de vivir.
Durante el Paleolítico, nuestros antepasados eran nómadas que cazaban, pescaban y recolectaban frutas para sobrevivir. Lo más flipante es que nos dejaron las increíbles pinturas rupestres de Altamira en Cantabria, que tienen 15.000 años y son como los primeros "graffitis" de la historia.
El Neolítico marcó una revolución total: la gente descubrió la agricultura y la ganadería. Esto significa que pudieron dejar de moverse constantemente y crear los primeros pueblos permanentes. También empezaron a hacer cerámica y herramientas de piedra pulida mucho más sofisticadas.
La Edad de los Metales fue como pasar de la prehistoria a la "proto-historia". Los habitantes aprendieron metalurgia, fabricaron armas y herramientas de metal, y desarrollaron sociedades más complejas con jerarquías y trabajos especializados.
¡Dato curioso! Las pinturas de Altamira fueron tan increíbles que cuando las descubrieron, muchos expertos pensaron que era imposible que las hubieran hecho personas prehistóricas.
Pueblos Prerromanos
Antes de que llegaran los romanos, la península Ibérica era como un mosaico de pueblos súper diversos, cada uno con su propia cultura, idioma y tradiciones. Conocer estos pueblos te ayuda a entender por qué España tiene tanta diversidad cultural.
Los íberos eran los más avanzados y vivían en el este y sur. Tenían ciudades-estado independientes, varios dioses y lo más impresionante: ¡sabían escribir! Los celtas dominaban el norte y centro, eran expertos del hierro y vivían organizados en tribus guerreras.
Los tartessos eran los "ricos" de la península - vivían en Andalucía y comerciaban con todo el Mediterráneo. Los lusitanos ocupaban Portugal y Extremadura y eran principalmente ganaderos y guerreros temidos. Los galaicos del noroeste se dedicaban a la agricultura y también vivían en tribus.
Cuando llegaron los romanos, todos estos pueblos perdieron su independencia pero dejaron su huella en nuestra cultura actual.





