La Revolución Contra el Poder Absoluto
La historia de la monarquía parlamentaria inglesa comenzó cuando Carlos I intentó gobernar sin límites, ignorando completamente al Parlamento. Esto provocó una crisis que cambiaría Inglaterra para siempre.
En 1649, Oliver Cromwell lideró la primera revolución que terminó con la ejecución del rey y el establecimiento de una república temporal. Cromwell, un propietario rural convertido en líder puritano, entrenó a campesinos como soldados y comandó el ejército parlamentario con mano de hierro.
La segunda revolución de 1689 fue definitiva: el Parlamento expulsó a toda la dinastía Estuardo y eligió a Guillermo de Orange como nuevo rey. La condición era clara: tenía que aceptar la Declaración de Derechos que limitaba sus poderes.
Dato clave: El Hábeas Corpus garantizaba que cualquier detenido pudiera defenderse ante un juez en un plazo máximo de tres días, un derecho revolucionario para la época.
Este nuevo sistema solo beneficiaba a una minoría privilegiada (nobles, burgueses y grandes propietarios), pero sentó las bases del pensamiento político moderno que influiría en la Ilustración y las revoluciones posteriores.