El Legado Romano y la Monarquía Visigoda
El legado cultural romano está por todas partes en España. El latín se convirtió en la base de nuestro idioma (solo el euskera resistió), construyeron la Vía de la Plata y otras carreteras que aún usamos, y fundaron ciudades como Toledo, Sevilla y Barcelona.
Cuando el Imperio Romano colapsó en el 476, los visigodos ya estaban aquí como aliados romanos desde el 416. Pero ahora podían crear su propio reino con capital en Toledo, iniciando algo revolucionario: la unificación de España.
Leovigildo conquistó territorios, Recaredo unificó la religión convirtiéndose al catolicismo, y Recesvinto creó el Liber Iudiciorum, un código legal único para todos. Era una monarquía electiva donde la nobleza elegía al rey, apoyada por el Aula Regia y los Concilios.
Pero todo se vino abajo cuando murió el rey Witiza. La lucha por el poder entre Don Rodrigo y los hijos de Witiza llevó a estos últimos a pedir ayuda a los musulmanes del norte de África. Resultado: la batalla de Guadalete y el fin del reino visigodo.
Recuerda esto para el examen: Los visigodos lograron la primera unificación territorial, religiosa y jurídica de España, pero sus luchas internas abrieron la puerta a la conquista musulmana.