El Imperio Bizantino: La Supervivencia de Oriente
Mientras Occidente colapsaba, el Imperio Romano de Oriente resistió y se transformó en el poderoso Imperio Bizantino. Su ubicación estratégica en Constantinopla, controlando el estrecho del Bósforo, fue clave para su supervivencia.
El emperador Justiniano (527-565) y su esposa Teodora llevaron el imperio a su máximo esplendor. Sus ejércitos reconquistaron el norte de África, Italia y parte de Hispania, mientras el comercio mediterráneo florecía y se construía la impresionante basílica de Santa Sofía en 537.
El basileus (emperador) tenía poder absoluto como jefe religioso y militar. Sus leyes se recogieron en el famoso Código de Justiniano, base del derecho europeo posterior.
Sin embargo, la grandeza no duró. Los lombardos los expulsaron de Italia, los visigodos de Hispania, y los musulmanes conquistaron gran parte del Mediterráneo. En 1453, los turcos otomanos tomaron Constantinopla, acabando con mil años de historia bizantina.
💡 Impresionante: Bizancio conservó la cultura clásica grecorromana durante toda la Edad Media.