La llegada de los Borbones y las primeras reformas
La muerte sin descendencia de Carlos II en 1700 desencadenó la Guerra de Sucesión Española , un conflicto que enfrentó a los partidarios de Felipe de Anjou (apoyado por Castilla) contra los del Archiduque Carlos de Austria (apoyado por Aragón). Tras once años de guerra, Felipe V se impuso, pero España perdió posesiones importantes como Gibraltar y Menorca mediante los Tratados de Utrecht de 1713.
Una vez en el trono, Felipe V implementó profundas reformas administrativas siguiendo el modelo centralista francés. Los Decretos de Nueva Planta abolieron los fueros de los territorios de la Corona de Aragón, imponiendo el derecho castellano y un modelo centralizado. Solo los territorios vascos y navarros, fieles a Felipe V desde el inicio del conflicto, mantuvieron sus fueros.
Fernando VI heredó un reino con graves problemas económicos y gobernó entre dos tendencias diplomáticas: la probritánica y la francófila. Su reinado se caracterizó por el desarrollo de infraestructuras y el fomento cultural. Le sucedió su hermano Carlos III , considerado el máximo exponente del despotismo ilustrado en España.
💡 El reinado de Carlos III estuvo marcado por importantes reformas modernizadoras como la colonización de Sierra Morena, el fin del monopolio comercial con América y la construcción de una red vial radial con centro en Madrid.
La aristocracia y sectores conservadores se opusieron a muchas reformas que cuestionaban sus privilegios. El Motín de Esquilache de 1766 ejemplifica esta resistencia, provocado por el encarecimiento de alimentos y prohibiciones sobre la vestimenta. Como consecuencia, los jesuitas fueron expulsados de España en 1767, acusados de instigar la revuelta, lo que tuvo graves consecuencias para la educación y la cultura.



