La Guerra de Sucesión y el Absolutismo Borbónico
Imagínate que en 1700 muere Carlos II sin hijos y toda Europa se pelea por quién será el próximo rey de España. Los candidatos principales fueron Felipe de Anjou (francés) y Carlos de Habsburgo (austriaco).
Carlos II dejó en su testamento a Felipe V como sucesor, pero esto cabreó bastante a Inglaterra, Holanda y Portugal, que temían el poder de Francia. Así que crearon la Alianza de La Haya para apoyar al austriaco. Lo curioso es que España se dividió: Castilla apoyó a Felipe V y Aragón a Carlos de Habsburgo.
La guerra duró desde 1702 hasta 1715, con batallas épicas como la de Almansa en 1707. Al final ganó Felipe V, pero España tuvo que firmar el Tratado de Utrecht en 1713, perdiendo todas sus posesiones europeas. A cambio, Felipe V renunció a sus derechos al trono francés.
Los Borbones trajeron el absolutismo a España: el rey tiene todos los poderes por designio divino. Felipe V promulgó los Decretos de Nueva Planta, que básicamente eliminaron las leyes aragonesas y impusieron las castellanas en todo el reino (excepto en Navarra y País Vasco).
Dato clave: Los Decretos de Nueva Planta unificaron España bajo las mismas leyes, pero también eliminaron los fueros aragoneses, algo que todavía genera debate hoy en día.







