Antes de Roma: Pueblos, Colonias y el Misterioso Tartesos
Antes de que llegaran los romanos, la península ibérica era como un mosaico de pueblos diferentes. Los iberos dominaban la costa mediterránea con sus ciudades fortificadas y una economía bastante avanzada. Los celtas, de origen indoeuropeo, preferían la meseta y tenían una organización más tribal y primitiva.
Pero los tartessos fueron los auténticos pionos: crearon el primer Estado de la península en el valle del Guadalquivir. Eran ricos gracias a la agricultura, el comercio y especialmente la minería. Misteriosamente desaparecieron en el siglo V a.C. y aún hoy los arqueólogos se devanan los sesos intentando explicar qué pasó.
Las colonizaciones históricas cambiaron para siempre el panorama peninsular. Los fenicios llegaron con ganas de negocio y nos trajeron regalitos como la escritura alfabética y el torno de alfarero. Los griegos fundaron colonias como Emporión y nos enseñaron a cultivar vid y olivo (¡gracias por el aceite y el vino!).
Los cartagineses fueron los últimos en llegar, pero su enfrentamiento con Roma por el control del Mediterráneo desencadenaría las guerras púnicas y cambiaría la historia para siempre.
Recuerda esto: Cada pueblo aportó algo único: los fenicios la escritura, los griegos la agricultura mediterránea y los cartagineses... bueno, ellos trajeron la guerra con Roma.