La Conquista de Hispania
Los romanos tardaron casi dos siglos en conquistar toda la península ibérica, y no fue nada fácil. Todo empezó con la Segunda Guerra Púnica cuando Aníbal atacó Sagunto en el 219 a.C., lo que le dio a Roma la excusa perfecta para entrar en guerra.
La conquista se dividió en tres etapas principales. Primero, Escipión llegó en el 218 a.C. y conquistó rápidamente las costas mediterráneas y los valles del Ebro y Guadalquivir. Después vino la parte más dura: conquistar el interior, donde los celtíberos y lusitanos lucharon ferozmente contra Roma durante décadas.
La última fase fue someter la cornisa cantábrica, donde astures, cántabros y galaicos resistieron hasta el 19 a.C. Los romanos establecieron campamentos militares como Asturica Augusta (Astorga) y Legio (León) para controlar estos territorios rebeldes.
¡Dato curioso! La ciudad de León debe su nombre a la legión romana que se asentó allí.




































