El Regreso de Fernando VII y la Vuelta al Pasado
Cuando Fernando VII volvió del exilio en 1813, los liberales españoles esperaban que jurase la Constitución de Cádiz. Pero el rey tenía otros planes. En Valencia, rodeado de militares absolutistas y con el famoso Manifiesto de los Persas en la mano, decidió tirar por la borda todo el trabajo de las Cortes de Cádiz.
La vuelta al Antiguo Régimen sonaba genial sobre el papel, pero la realidad era un desastre total. Sin la plata americana (las colonias se estaban independizando), con la nobleza y el clero sin pagar impuestos, España estaba al borde de la bancarrota. Era como intentar hacer funcionar un móvil con la batería agotada.
El problema de las colonias americanas era especialmente grave. Tanto liberales como absolutistas pensaban que podían controlar la situación, pero Estados Unidos y Gran Bretaña apoyaban a los independentistas. En menos de 20 años, España perdería casi todo su imperio.
¡Ojo al dato! El Tratado de Valençay de 1813 puso fin a la guerra contra Napoleón, pero España salía tan débil que en el Congreso de Viena (1815) ya era considerada una potencia de segunda.



































