El despertar del gigante japonés
Imagínate un país que durante siglos vivió completamente cerrado al mundo exterior hasta que en 1853 el comandante estadounidense Matthew C. Perry los obligó a abrirse. Este momento marcó el inicio del Japón moderno y creó un nacionalismo como respuesta defensiva al imperialismo occidental.
El Japón Tokugawa se caracterizaba por la importancia de los samuráis, una sociedad muy jerarquizada y valores como la sumisión y el sacrificio. Su caída se debió principalmente a la presión occidental que buscaba nuevos mercados y a la crisis interna por no poder defenderse.
La Restauración Meiji transformó radicalmente el país. Adoptaron lo mejor de Occidente para evitar caer bajo su dominio, siguiendo el lema fukoku kyohei (enriquecer al país y fortalecer al ejército). Los samuráis perdieron poder y surgió el pan-asianismo, que inicialmente defendía liberar Asia del colonialismo europeo pero que acabó convirtiéndose en una justificación para el imperialismo japonés.
Dato clave: El concepto de Kokutai (esencia nacional) se convirtió en el fundamento ideológico que justificaba el origen divino del emperador y la nación japonesa.









