Las Dificultades Iniciales y la Unión de las Coronas
¿Te imaginas conseguir un trono luchando contra media Europa? Eso es exactamente lo que tuvo que hacer Isabel la Católica cuando se proclamó reina en 1474. La Guerra de Sucesión de Castilla enfrentó a Isabel contra Juana "la Beltraneja", apoyada por Portugal y Francia.
Isabel ganó porque tenía el apoyo de las ciudades, el clero y la nobleza más poderosa. Además, su matrimonio con Fernando de Aragón en 1469 había creado la unión dinástica más importante de la historia española. Aunque gobernaban juntos, cada reino mantenía sus propias leyes e instituciones.
Castilla dominaba claramente sobre Aragón en población, riqueza y extensión territorial. Mientras Castilla era un estado unificado con una sola moneda y sin aduanas internas, Aragón conservaba sus particularidades regionales. Esta diferencia marcará toda la historia posterior de España.
¡Dato curioso! Los Reyes Católicos crearon la Santa Hermandad, una especie de policía medieval que funcionó como una Guardia Civil primitiva para mantener el orden.
La Pacificación Interior y la Política Exterior
Los Reyes Católicos tenían un plan claro: controlar a la nobleza sin eliminarla. Les quitaron poder político pero les dejaron sus riquezas y prestigio social. El truco funcionó perfectamente y evitó rebeliones mayores.
La conquista de Granada en 1492 completó la Reconquista después de ocho siglos. Ese mismo año, Colón llegó a América siguiendo su loca idea de llegar a Asia por el oeste. Los Reyes habían apostado por el proyecto después de que Portugal lo rechazara.
La rivalidad con Francia se trasladó a Italia, donde Fernando demostró ser un estratega brillante. Las Guerras de Italia consolidaron el poder español en el Mediterráneo y prepararon el terreno para el futuro imperio.
Recuerda: 1492 fue el año clave - conquista de Granada, descubrimiento de América y expulsión de los judíos.





