Republicanos y Movimiento Obrero
Tras el fracaso de la Primera República, los partidos republicanos se fragmentaron en múltiples tendencias por diferencias doctrinales y rivalidades personales. La muerte de sus líderes históricos a principios del siglo XX (Ruiz Zorrilla, Castelar, Pi y Margall) obligó a redefinir el republicanismo español.
El movimiento obrero se organizó durante el Sexenio Democrático en torno a dos corrientes: anarquistas y marxistas. Los anarquistas, tras años de clandestinidad, se reorganizaron en 1881 creando la Federación de Trabajadores de la Región Española, aunque sufrieron fuerte represión por los atentados de la "Mano Negra".
Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista Obrero Español en 1879 con objetivos marxistas clásicos: conquista del poder por vía electoral, dictadura del proletariado y destrucción del sistema capitalista. Era un partido exclusivamente obrero que rechazaba cualquier alianza con partidos burgueses.
En 1888 los socialistas crearon su sindicato, la UGT, para complementar la acción política con la sindical. Mientras tanto, los anarquistas seguían optando por la acción directa y el terrorismo, llegando a asesinar al presidente del gobierno en 1897.
Diferencia clave: Los socialistas creían en la vía electoral y parlamentaria; los anarquistas preferían la acción directa y la revolución.