El cambio dinástico y las primeras reformas borbónicas
La muerte sin descendencia de Carlos II en 1700 desencadenó un conflicto por la sucesión al trono español. Tras algunas vacilaciones, el monarca designó como sucesor a Felipe de Anjou, quien reinaría como Felipe V, iniciando así la dinastía Borbón en España. Esta decisión provocó la Guerra de Sucesión contra los partidarios del archiduque Carlos de Habsburgo.
La victoria de Felipe V trajo consigo profundas reformas administrativas. La más significativa fue la promulgación de los Decretos de Nueva Planta , que abolieron los fueros de los reinos de la Corona de Aragón como represalia por su apoyo al archiduque Carlos. Estos decretos implantaron en dichos territorios la legislación, sistema impositivo e instituciones castellanas.
Se creó un nuevo modelo administrativo territorial basado en provincias gobernadas por Capitanes Generales e Intendentes. La administración central se reformó eliminando casi todos los Consejos (excepto el de Castilla), creando las Secretarías de Despacho y, posteriormente, la Junta Suprema de Estado (1787).
💡 El regalismo fue una política fundamental de los Borbones que consistía en que los monarcas intervenían en aspectos internos de la Iglesia, limitando su poder e independencia.




