El fin del Antiguo Régimen y la vuelta del absolutismo
Las Cortes no solo aprobaron la Constitución, sino que abolieron el Antiguo Régimen por completo. Eliminaron los señoríos y el vasallaje (los campesinos ya no dependían de los nobles), suprimieron los gremios y las aduanas interiores, establecieron la libertad de imprenta y eliminaron la Inquisición.
Paralelamente, las colonias americanas aprovecharon el caos para independizarse. Los criollos (blancos nacidos en América) crearon juntas fieles a Fernando VII, pero influidos por las ideas de independencia estadounidense y francesa, acabaron buscando la independencia total.
Cuando Fernando VII regresó en 1814, lo hizo con ganas de venganza. Apoyado por el "Manifiesto de los persas" y el grito "Vivan las cadenas", restableció el Antiguo Régimen y persiguió brutalmente a liberales y afrancesados. Se negó a hacer cualquier reforma, ni siquiera para arreglar las cuentas del Estado.
Los liberales intentaron cambiar las cosas mediante pronunciamientos militares, pero fueron duramente reprimidos. Hasta que en 1820 triunfó el pronunciamiento del coronel Rafael de Riego, que obligó al rey a jurar la Constitución de 1812.
Curiosidad histórica: Fernando VII pasó a la historia como "El Deseado" (cuando estaba preso) y después como "El Rey Felón" (por traicionar a los liberales).