Las Excepciones: Inglaterra y Estados Unidos
Inglaterra era la oveja negra de Europa en el siglo XVIII. Tras varias guerras civiles sangrientas, los reyes ingleses tuvieron que aceptar compartir el poder con el Parlamento. Nació así la Monarquía Parlamentaria: el rey elegía gobierno, pero el Parlamento creaba leyes y aprobaba impuestos.
Sin embargo, los ingleses cometieron un error garrafal con sus colonias americanas. Les cobraban impuestos altísimos pero no les dejaban participar en el Parlamento. ¡Típico de "haz lo que yo digo, no lo que yo hago"!
El 4 de julio de 1776, trece colonias americanas dijeron "hasta aquí hemos llegado" y declararon su independencia, formando los Estados Unidos de América. Tras años de guerra, expulsaron a los ingleses y crearon algo revolucionario: una república gobernada por una Constitución.
Esta Constitución recogía las leyes fundamentales del nuevo país, estableciendo un sistema completamente diferente al Antiguo Régimen europeo.
Cambio histórico: Estados Unidos se convirtió en el primer ejemplo exitoso de que existían alternativas reales al sistema monárquico absoluto.