La Constitución de 1845: El poder moderado de Isabel II
¿Te imaginas una constitución donde el rey puede elegir a los senadores a dedo? Pues eso es exactamente lo que pasaba con la Constitución de 1845, creada durante la Década Moderada del reinado de Isabel II.
Esta constitución modificó la anterior de 1837, eliminando muchos aspectos progresistas. La soberanía se compartía entre la corona y las Cortes, lo que significa que el poder no estaba solo en manos del pueblo, sino que el rey tenía bastante influencia. Las Cortes tenían dos cámaras: el Senado (con senadores vitalicios nombrados por el rey) y el Congreso de los Diputados.
Los derechos individuales existían, pero con trampa. Aunque se reconocía la libertad de imprenta sin censura previa, las leyes podían limitar estos derechos cuando el Estado lo considerara necesario. Además, se estableció que la religión católica era la oficial y única permitida, volviendo al confesionalismo.
💡 Dato clave: El rey podía disolver el Congreso cuando quisiera, pero tenía la obligación de convocar nuevas Cortes en un plazo máximo de tres meses.



