El Antiguo Régimen: Un Mundo de Privilegios
Imagínate vivir en una sociedad donde tu destino dependía completamente de dónde nacieras. Eso era exactamente el Antiguo Régimen, el sistema que dominó Europa entre los siglos XV y XVIII.
La sociedad se dividía en tres estamentos rígidos: el clero, la nobleza (los privilegiados que no pagaban impuestos) y el tercer estado o pueblo llano (el 90% de la población que cargaba con todos los impuestos). Era como un sistema de castas donde casi nadie podía cambiar su posición social.
El poder político estaba concentrado en la monarquía absoluta, donde el rey tenía todo el poder porque supuestamente lo había recibido directamente de Dios. No había parlamentos, ni derechos, ni límites al poder real.
¡Dato curioso! Los nobles no pagaban impuestos pero controlaban la mayor parte de las tierras, mientras que los campesinos trabajaban duramente y entregaban gran parte de sus cosechas como renta.
La economía se basaba en la agricultura y el mercantilismo, donde un país era más rico cuanto más oro y plata acumulara. Era un mundo muy diferente al nuestro, pero que estaba a punto de explotar.






