El Antiguo Régimen: Un mundo que estaba a punto de cambiar
Imagínate vivir en una época donde tu lugar en la sociedad dependía únicamente de dónde nacieras, no de tu talento o esfuerzo. Esto era el Antiguo Régimen, el sistema que dominó Europa entre los siglos XVI y XVIII.
El absolutismo concentraba todo el poder en manos del rey, quien controlaba los tres poderes sin ningún tipo de límite. Luis XIV de Francia y Felipe V de España fueron ejemplos perfectos de este sistema, donde la frase "el Estado soy yo" lo resume todo.
La sociedad estamental dividía a las personas en grupos cerrados por nacimiento. La nobleza y el clero formaban los estamentos privilegiados: no pagaban impuestos y tenían leyes especiales. El tercer estado incluía desde campesinos hasta ricos comerciantes burgueses, pero todos compartían algo: no tenían privilegios y cargaban con los impuestos.
La economía giraba completamente en torno a la agricultura de subsistencia. Los campesinos trabajaban tierras que no les pertenecían y entregaban la mayor parte de sus cosechas a los señores feudales. Una mala cosecha significaba hambruna, y el clima decidía quién vivía y quién moría.
¡Dato curioso! Los señores feudales conseguían sus tierras a cambio de apoyo político y militar al rey. Era como un intercambio: "Te doy tierras, tú me das soldados".






































