El Absolutismo y sus Límites Reales
Aunque pensemos que los reyes absolutos controlaban todo, la realidad era bastante diferente. Los monarcas querían concentrar todo el poder siguiendo el modelo de Luis XIV de Francia, pero se toparon con obstáculos importantes.
Tres grandes problemas limitaban su poder: primero, la resistencia de los poderes locales era constante. La gente obedecía más a sus señores feudales cercanos que al rey lejano. Segundo, les faltaba una administración eficaz para hacer cumplir sus órdenes en territorios enormes.
Por último, la aristocracia y las asambleas representativas (como las Cortes o Parlamentos) tenían que aprobar ciertas leyes e impuestos. Estas asambleas no eran democráticas, sino que representaban solo a los poderosos: nobleza, clero y alta burguesía.
💡 Dato curioso: El verdadero absolutismo solo funcionó en países pequeños como Dinamarca o Portugal. Las grandes monarquías siempre tuvieron restricciones.