El Relieve: formación y características
El relieve español se caracteriza por su diversidad geomorfológica y su altitud media elevada (600m), siendo la segunda más alta de Europa después de Suiza. La Península Ibérica presenta una forma maciza con costas rectilíneas en el Mediterráneo y más recortadas en el noroeste, donde encontramos rías.
La configuración actual es resultado de una compleja evolución geológica que pasó por cuatro etapas principales: la Era Arcaica con el Precámbrico, el Paleozoico con la orogénesis herciniana, el Mesozoico con calma orogénica y sedimentación, y la Era Terciaria con la orogénesis alpina. En la Era Cuaternaria se produjo el modelado final mediante glaciarismo y erosión fluvial.
El relieve peninsular presenta una característica disposición periférica en torno a la meseta, con bordes montañosos que frenan la influencia marítima y generan contrastes climáticos entre el interior y el exterior. Las cuatro grandes unidades morfológicas son: el zócalo (núcleo de la Meseta), los macizos (horst rejuvenecidos), las cuencas sedimentarias y las cordilleras de plegamiento.
💡 La peculiar disposición del relieve español, con montañas periféricas rodeando la Meseta central, explica muchos de los contrastes climáticos y paisajísticos del país.











