El territorio español y sus características básicas
España es mucho más que la península que compartes con Portugal. Incluye las Islas Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla, lo que nos convierte en una auténtica encrucijada entre Europa y África.
Lo que hace único nuestro relieve son tres características principales. Primero, la forma maciza de la península, que es muy ancha y tiene costas bastante rectas. Esto significa que la influencia del mar llega poco al interior. Segundo, tenemos una altitud media de 660 metros, bastante alta comparada con otros países europeos. Y tercero, las montañas rodean la Meseta como si fuera una fortaleza, creando grandes contrastes entre la costa y el interior.
El relieve peninsular se organiza en cuatro tipos de unidades morfoestructurales. Los zócalos son llanuras formadas por la erosión de montañas muy antiguas, con materiales rígidos como el granito. Los macizos antiguos son montañas que se levantaron cuando estos zócalos sufrieron presiones. Las cordilleras de plegamiento nacieron cuando los sedimentos marinos se plegaron como un acordeón. Y las cuencas sedimentarias son zonas hundidas que se rellenaron de materiales.
Dato curioso: La Meseta española se inclina hacia el oeste, por eso la mayoría de nuestros ríos (Duero, Tajo, Guadiana) desembocan en el Atlántico y no en el Mediterráneo.



































