El territorio español y sus formas de relieve
España es mucho más que la península que conoces: con 505.987 km² incluye también las Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. Cada zona tiene características únicas que explican su paisaje actual.
La Península Ibérica ocupa el 97,5% del territorio y tiene tres rasgos que la hacen especial: su forma maciza (más de 1000 km de anchura), su elevada altitud media (660 metros, la segunda de Europa) y sus montañas periféricas que actúan como barreras naturales.
El relieve español se forma por la combinación de fuerzas internas (movimientos tectónicos) y fuerzas externas (erosión y sedimentación). Esto ha creado diferentes unidades morfoestructurales: zócalos (llanuras antiguas de rocas duras), macizos antiguos (montañas rejuvenecidas), cordilleras de plegamiento (montañas jóvenes) y cuencas sedimentarias (zonas hundidas y rellenadas).
¿Sabías que? Las rocas graníticas del Sistema Central tienen más de 300 millones de años, mientras que los Pirineos son "bebés geológicos" con solo 65 millones de años.






