La fragmentación del Imperio Romano y España visigoda
Imagínate que el Imperio Romano fuera como una pizza gigante que Teodosio decide cortar por la mitad en el año 395. Le da Occidente (con Roma) a Honorio y Oriente (con Constantinopla) a Arcadio. Pero el plan no salió bien.
En el 476, Occidente colapsa por completo debido a las invasiones bárbaras. Los suevos, vándalos y alanos llegan a España en el 409, mientras otros pueblos se reparten el resto del territorio. Oriente sobrevive y se convierte en el Imperio bizantino.
Los visigodos eran un pueblo germano súper romanizado que hizo un pacto con Roma en el 418 para expulsar a los invasores de España. Tras la caída de Roma, forman su propio reino con capital en Toledo. Había un problemilla: los visigodos eran cristianos arrianos y los hispanorromanos, católicos.
¡Ojo al dato! En el 586, el rey Recaredo se convierte al catolicismo en el III Concilio de Toledo, unificando religiosamente el reino hasta la invasión musulmana del 711.











