La Sociedad Rural Germana
¿Te imaginas vivir en una sociedad donde casi todo el mundo vive en el campo? Eso es exactamente lo que pasó cuando los germanos se establecieron en Europa.
La ruralización fue total: las ciudades se vaciaron y solo quedaron como centros administrativos o religiosos. La mayoría de la gente vivía en aldeas fortificadas con casas de madera y techos de paja. Era como volver atrás en el tiempo comparado con las grandes ciudades romanas.
Los monasterios se convirtieron en los verdaderos centros de poder y cultura. Los monjes y monjas no solo rezaban, sino que tenían escuelas y scriptoriums donde copiaban libros a mano. Además, acumularon enormes extensiones de tierra gracias a las donaciones de familias ricas que querían asegurar sus oraciones.
¡Dato curioso! Los monasterios eran como las universidades de la época: los únicos lugares donde se conservaba el conocimiento.
La mezcla entre germanos y romanos creó algo fascinante. De esta fusión nacieron nuevos idiomas como el castellano, catalán y francés (en zonas romanizadas) o el inglés y alemán (en zonas menos romanizadas). También surgieron nuevos sistemas legales que combinaban las leyes romanas con las costumbres germánicas, y muchos reyes germanos adoptaron el catolicismo.