La vida en el Antiguo Régimen: una sociedad muy desigual
Imagínate vivir en una época donde tu destino dependía completamente de la familia en la que nacieras. Así era la sociedad estamental del siglo XVIII, dividida entre privilegiados y no privilegiados sin posibilidad de cambio.
La agricultura de subsistencia dominaba la economía europea. Los campesinos usaban técnicas medievales como la rotación trienal con barbecho, que daba rendimientos muy bajos. Las crisis de subsistencia eran frecuentes: una mala cosecha significaba hambre, epidemias y revueltas populares.
La sociedad se dividía en dos mundos opuestos. Los privilegiados (nobleza y clero) no pagaban impuestos, accedían a los mejores cargos y tenían tribunales especiales. La Iglesia cobraba el diezmo (10% de las cosechas) y poseía enormes propiedades.
💡 Dato curioso: Los nobles heredaban sus tierras por mayorazgo, lo que significa que solo el hijo mayor se quedaba con todo para mantener unida la fortuna familiar.
El Estado llano incluía desde campesinos pobres hasta ricos burgueses, pero todos compartían la misma falta de derechos políticos. Esta contradicción sería clave para los cambios que estaban por llegar.








