Revolución Francesa: Cuando el pueblo dijo "¡basta!"
Imagínate vivir en un país donde los ricos no pagaban impuestos pero tú sí, mientras el pan cada vez costaba más caro. Eso era Francia en el siglo XVIII. Las ideas liberales se extendían, había hambrunas terribles y el gobierno estaba en bancarrota total por las guerras.
En 1789 el rey Luis XVI convocó los Estados Generales, pero el tercer estado (la gente normal) se hartó del sistema de votación injusto. Formaron la Asamblea Nacional Constituyente y juraron no disolverse hasta que Francia tuviera una constitución.
El momento clave llegó con la toma de la Bastilla: el pueblo se armó y demostró que tenía poder real. Se abolió el feudalismo y nació la famosa Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano.
¡Dato clave! En 1791 se aprobó la primera constitución francesa con monarquía constitucional, división de poderes y sufragio censitario masculino.
La política se dividió en tres bandos: los Feuillants (moderados), los Girondinos (burgueses) y los Jacobinos (los más radicales que defendían la república).






































