La Restauración Borbónica
¿Te imaginas que un político pudiera elegir quién gana las elecciones antes de que se celebren? Eso era exactamente lo que pasaba durante la Restauración. En 1874, Alfonso XII volvió al trono gracias a Antonio Cánovas y un golpe militar en Sagunto.
El sistema político se basaba en dos pilares clave: la Constitución de 1876 y el turnismo. Esta constitución era muy flexible y permitía que tanto conservadores como liberales pudieran gobernar sin cambiarla.
Lo más increíble era el turnismo: los partidos se alternaban en el poder de forma pactada. El Partido Conservador de Cánovas y el Partido Liberal de Sagasta se turnaban como si fuera un juego. Para conseguirlo, hacían trampas electorales brutales: el pucherazo (añadir o quitar votos), votos de muertos y hasta votar gente de otras provincias.
Dato curioso: Los "caciques" compraban votos en los pueblos como quien compra pan. La democracia era una farsa total.





































