Crisis política: Carlos IV y la Francia revolucionaria
España del siglo XIX vivió una transformación brutal que desmontó todo el Antiguo Régimen. No fue fácil: mientras otros países europeos avanzaban a toda velocidad, nosotros nos quedamos algo atrás por la inestabilidad política y la pérdida de nuestro imperio colonial.
Carlos IV se encontró con un problema enorme: la Revolución Francesa estaba cambiando Europa y él no sabía muy bien qué hacer. Dejó que su primer ministro Manuel Godoy tomara las decisiones importantes, y eso acabó siendo un desastre total.
Las cosas se pusieron realmente feas cuando España tuvo que elegir entre luchar contra Francia o aliarse con Napoleón. Primero hicimos una cosa, luego la otra. El Tratado de Fontainebleau (1807) parecía una buena idea para invadir Portugal juntos, pero Napoleón nos la jugó: sus tropas ocuparon España en plan "sorpresa, ahora mando yo".
¡Dato curioso! El motín de Aranjuez (1808) fue como un golpe de estado familiar: el príncipe Fernando se rebeló contra su propio padre para echar a Godoy del poder.
La crisis política llegó a su punto máximo cuando Napoleón engañó a padre e hijo en Bayona. Los convenció para que abdicaran y puso a su hermano José Bonaparte como rey de España. Así empezó una de las épocas más intensas de nuestra historia.







