El Antiguo Régimen: Un mundo muy diferente al nuestro
Imagínate vivir en una época donde tu posición social estaba determinada desde el nacimiento y no podías cambiarla. Eso era el Antiguo Régimen, un sistema que dominó Europa entre los siglos XVI y XVII.
El poder estaba concentrado en una monarquía absoluta donde el rey tenía todo el control. La sociedad funcionaba como una pirámide rígida: en la cima estaban el rey, la nobleza y el clero (los privilegiados), mientras que en la base se encontraban los campesinos, comerciantes y artesanos (los no privilegiados). Los privilegiados no pagaban impuestos y tenían tierras, mientras que el resto trabajaba para ellos.
La economía se basaba en una agricultura de subsistencia con técnicas muy básicas. Usaban la rotación trienal: trigo un año, avena el siguiente y barbecho el tercero. Cuando el clima era malo, las cosechas fallaban y venían el hambre, las epidemias y las revueltas populares.
¡Dato curioso! El comercio triangular conectaba Europa, África y América: manufacturas europeas iban a África, esclavos africanos a América, y productos como azúcar y tabaco llegaban a Europa.









