Las revoluciones liberales: la lucha continúa
Tras vencer a Napoleón, las potencias se reunieron en el Congreso de Viena (1815) para restaurar las monarquías absolutistas, marcando el inicio de la Restauración (1815-1848). Suprimieron principios constitucionales, la soberanía nacional y los derechos ciudadanos, aunque Reino Unido mantuvo su régimen parlamentario.
Se estableció la Santa Alianza, un tratado que permitía a los monarcas absolutos intervenir donde la revolución liberal amenazara el orden establecido. A pesar de la represión, el liberalismo siguió creciendo, provocando insurrecciones en España, Portugal, Nápoles y Piamonte entre 1820 y 1824.
En 1830 comenzó una nueva etapa revolucionaria. En Francia, el rey Carlos X fue derrocado y se estableció una monarquía constitucional con sufragio censitario, representando el liberalismo moderado. En 1848, "la Primavera de los Pueblos" se extendió por Europa, poniendo fin definitivamente a la Restauración absolutista.
¡Dato clave! Las revoluciones de 1848 marcaron el avance definitivo de las reformas liberales, constitucionales y democráticas en Europa.