Contexto histórico
Para entender la caída del muro, primero tienes que conocer cómo llegamos hasta ahí. Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó dividida en cuatro zonas controladas por los países vencedores: Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética.
En 1949 nacieron dos países completamente diferentes: la República Federal de Alemania (capitalista, en el oeste) y la República Democrática Alemana (comunista, en el este). Era como tener dos hermanos viviendo en la misma casa pero con reglas totalmente opuestas.
A finales de los 80, la Unión Soviética estaba pasando por una crisis económica brutal. Su líder, Gorbachev, introdujo reformas como la glasnost (transparencia) y la perestroika (reestructuración) que aflojaron el control sobre los países del bloque soviético.
Esta crisis soviética creó una ola de protestas en toda Europa del Este. Los ciudadanos de Alemania Oriental vieron una oportunidad y comenzaron a exigir libertad y cambios políticos con una fuerza imparable.
¡Importante! La caída del muro no fue casualidad. Fue el resultado de años de presión popular y el debilitamiento del poder soviético.