Filosofía Moderna: Razón vs Experiencia
El Renacimiento y la Ilustración cambiaron todo el juego. Los filósofos modernos se preguntaban: ¿cómo podemos estar seguros de lo que sabemos? Y así nació el gran debate entre racionalistas y empiristas que aún hoy nos trae de cabeza.
Los racionalistas como Descartes confiaban en la razón por encima de todo. Descartes dudó de todo hasta llegar a su famosa frase "pienso, luego existo". Spinoza fue más radical: Dios es todo y no tenemos libre albedrío. Leibniz imaginó el universo como pequeñas partículas llamadas mónadas.
Los empiristas británicos tenían otra historia que contar. Locke decía que nacemos como una "tabla rasa" y todo lo aprendemos por experiencia. Hume fue aún más escéptico: cuestionó hasta la idea de que tengamos un "yo" permanente.
La Ilustración fue como el movimiento hippie de los intelectuales del siglo XVIII: paz, amor y razón para todos. Voltaire luchaba contra el fanatismo religioso, Montesquieu inventó la separación de poderes, y Rousseau creía que nacemos buenos pero la sociedad nos corrompe.
Kant apareció para cerrar el debate entre racionalistas y empiristas con una solución genial: necesitamos tanto la razón como la experiencia. Su "revolución copernicana" cambió la filosofía para siempre: no nos adaptamos al mundo, sino que el mundo se adapta a como nuestra mente lo organiza.
Clave para el examen: Kant distingue entre fenómenos (lo que percibimos) y noúmenos (las cosas en sí mismas, que no podemos conocer).