Los Orígenes de la Filosofía
La palabra filosofía viene del griego: phylos (amigo) + sophia (sabiduría). Básicamente, ser filósofo significa ser "amante de la sabiduría" y hacer preguntas críticas sobre todo lo que nos rodea.
Todos tenemos una cosmovisión, que es como un mapa mental que nos explica cómo funciona el mundo. Cuando nacemos, nuestros padres nos dan este mapa ya hecho, pero la filosofía nos enseña a cuestionarlo. La diferencia está entre la episteme (conocimiento científico y filosófico) y la doxa (opiniones y creencias religiosas).
En Grecia, hacia el siglo VI a.C., la gente empezó a preguntarse si las explicaciones religiosas eran suficientes. Así nació el paso del mito al logos: de explicar las cosas con historias fantásticas a buscar razones que se pudieran comprobar. No es que los mitos desaparecieran, pero ahora había otra forma de entender la realidad.
¡Ojo! La ciencia es el resultado de hacer filosofía. Primero filosofamos, después obtenemos conocimiento científico.






