Parménides: El Defensor de lo Inmutable
Parménides de Elea fue el anti-Heráclito por excelencia. Mientras Heráclito veía cambio por todas partes, Parménides lo negaba rotundamente usando solo la razón pura como guía hacia la verdad.
Su filosofía se basa en la Vía de la verdad versus la Vía de la opinión. Los sentidos nos engañan con apariencias cambiantes, pero la razón nos dice que solo el Ser es y el No-ser no es. Parece obvio, pero las consecuencias son radicales.
Del principio "lo que es, es" dedujo que el Ser debe ser eterno, inmutable, inmóvil, único, limitado y perfecto. Es como una esfera homogénea donde no pasa absolutamente nada. Todo cambio y movimiento que percibimos es pura ilusión.
Zenón de Elea, su discípulo más famoso, defendió estas ideas con paradojas brillantes. La más conocida: si Aquiles le da ventaja a una tortuga, nunca podrá alcanzarla porque siempre tendrá que recorrer primero la mitad de la distancia que los separa.
Contraste fundamental: Heráclito y Parménides representan dos visiones opuestas: cambio constante versus permanencia absoluta. Esta tensión marcará toda la filosofía posterior.