La evolución histórica del pensamiento filosófico
La filosofía antigua es como un viaje en tres etapas súper diferentes. Primero, los presocráticos buscaban el arjé (el principio de todo): Tales decía que era el agua, Heráclito que el fuego (todo cambia), y Parménides que el ser inmóvil.
Después llegó el giro antropológico con los sofistas y Sócrates. Los sofistas enseñaban retórica por dinero y defendían que todo es relativo. Pero Sócrates cambió el juego: usaba la mayéutica (hacer preguntas para que descubras la verdad tú mismo) y creía que la virtud es conocimiento.
La filosofía medieval puso a Dios en el centro de todo. Filósofos como San Agustín y Santo Tomás intentaron hacer que la fe y la razón fueran compatibles, algo nada fácil.
La filosofía moderna trajo el antropocentrismo (el ser humano como centro) y dos bandos: el racionalismo de Descartes (la razón es la clave) y el empirismo de Locke y Hume (todo viene de la experiencia). Kant fue el genio que los unió.
Finalmente, la filosofía contemporánea se volvió súper diversa, centrándose en temas como la existencia, la libertad y el sentido de la vida. Cada corriente aporta una perspectiva única sobre los problemas humanos.
Recuerda: Cada época filosófica responde a las preocupaciones de su tiempo. ¡La filosofía siempre está viva y conectada con la realidad!