Los sofistas: maestros del arte de convencer
En el siglo V a.C. llegaron a Atenas unos maestros muy particulares: los sofistas. No les interesaba la verdad universal, sino enseñar a los jóvenes a triunfar en política mediante la persuasión y la retórica.
Su filosofía era revolucionaria y polémica. Defendían el relativismo: no existe una verdad absoluta, cada persona tiene su propia verdad. Protágoras lo resumió perfectamente: "el ser humano es la medida de todas las cosas".
Gorgias llevó el escepticismo al extremo con tres afirmaciones demoledoras: nada existe, si algo existiera no lo podríamos conocer, y si lo conociéramos no lo podríamos comunicar. Básicamente, cuestionó toda posibilidad de conocimiento.
El convencionalismo sofista sostenía que las leyes morales no son naturales, sino acuerdos humanos (nómos vs. physis). Trasímaco fue más directo: "lo justo es lo que conviene al más fuerte".
Reflexiona: ¿Te suena familiar el debate entre verdad absoluta vs. relativismo? Es un tema que sigue muy vivo hoy.
Los sofistas fueron criticados por cobrar por enseñar y por subordinar la verdad al éxito personal. Platón los atacó duramente, pero hay que reconocer que plantearon preguntas fundamentales sobre conocimiento, moral y política.