El Alma Humana y el Conocimiento en Platón
La cosmología platónica explica la formación del cosmos mediante cuatro elementos: las Ideas (principio formal), la materia originaria (principio material), el espacio (receptáculo) y el demiurgo (artífice divino que organiza el cosmos imitando las Ideas eternas).
La concepción dualista del ser humano distingue entre alma y cuerpo. El alma es inmortal, simple y de naturaleza divina; antes de unirse al cuerpo habitaba en el Mundo Inteligible contemplando las Ideas. El cuerpo es la "cárcel" del alma, material y corruptible.
Platón desarrolló una tripartición del alma para explicar los conflictos morales internos: el alma racional (inmortal, inteligente, situada en el cerebro, virtud: prudencia), el alma irascible (pasiones nobles, en el tórax, virtud: fortaleza) y el alma concupiscible (pasiones innobles, en el abdomen, virtud: templanza).
La teoría de la anamnesis resuelve cómo conocemos las Ideas: buscamos lo que ya conocíamos pero hemos olvidado. El símil de la línea explica los grados del conocimiento: doxa (opinión del mundo sensible) dividida en imaginación y creencia, y episteme (ciencia del mundo inteligible) dividida en pensamiento discursivo y dialéctica.
Dato curioso: Platón creía que aprender matemáticas ayudaba al alma a recordar las Ideas perfectas que había contemplado antes de nacer.